A veces ser un adolescente hace que quieras morir durante unos breves segundos, mientras duermes en tus perfectos sueños. Que quieras desaparecer cuando las cosas se tuercen y el mundo se pone en tu contra. Que desees tener unas alas para poder escapar y echar a volar. Que todas las personas se volvieran mudas y los accidentes y problemas desaparecieran.
Porque una simple palabra duele tanto que nos quema el corazón y un error nos marca de por vida.
Pero en realidad, la adolescencia es un regalo de este bipolar mundo, porque te enamoras sin control, luchas con quien sea y echas a correr cuando tú lo deseas.
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