Y siento como me miran y esperan de mi algo bueno, una sonrisa, una anécdota o, simplemente, un saludo. Yo les devuelvo la mirada y les sonrío, y con eso se dan por satisfechos. A la gente, familia o amigos que quieren verte feliz, que te quieren, esperan de ti una sonrisa cada día. Yo se las doy, y lo hago gratis y con cariño. Porque, aunque en el fondo me falta algo, quiero pensar que al menos la gente que me quiere me ve acorde con la vida.