Podría pasarme horas escribiéndote una carta. Una carta de esas tan bonitas, que la miras y te dan ganas de venir corriendo a abrazarme y no soltarme jamás. Pero creo que para demostrarte lo mucho que te quiero, una carta sería demasiado cutre. Hay veces que el amor no se puede representar en tan solo unas líneas, escritas en un papel. Y hay veces que el amor se puede demostrar con tan solo una palabra. Así que creo que escribirte una carta, aún siendo de las más bonitas que puedas haber tocado, sería como regalarte una rosa, que con el tiempo se irá marchitando. Por muy preciosa que pueda llegar a ser esa carta, sé que tarde o temprano la perderás. Pero los mejores recuerdos, esos que solo se viven con el corazón, nunca se van. Siempre tendrás guardados. Y mi amor es el mejor recuerdo que puedas guardar.