sábado, 17 de septiembre de 2011

Nada dura eternamente, o eso me dicen. Que nada dura, y todo lo bueno acaba. Que lo que te hace feliz un día, no te hace feliz para siempre. No merece la pena llegar a viejo sin que te hayas enamorado. Y no merece la pena seguir con quien te falla. Somos jugadores analógicos en un mundo digital. Que una amistad dura y perdura, pero cuando alguien se mete y maneja los botones, un dura y perdura, es un día o dos, no dura más. Que crea al vecino del quinto, antes que a su amiga, pues te da mucho que pensar.  Y luego pensar: Qué desperdicio haber pasado tanto tiempo con una persona sólo para averiguar que es una extraña.

No hay comentarios:

Publicar un comentario